jueves, 14 de mayo de 2009
Yo mismo
No tengo perdón. Año y medio sin actualizar esta bitácora. Soy un vago repugnante. Debo dedicarme esta entrada a mí y a mi dejadez. Lo siento, Joaquín: hoy tampoco te toca.
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En estos tiempos en los que los límites de la moralidad se deleznan entre el esperpento y la barbarie en aras del paradigma de la Libertad de Expresión como raíz de nuestra existencia, he decidido explorar estas fronteras... y a ver hasta dónde aguantan